szkoła tańca Wrocław
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Zapraszam na warsztaty tańca brzucha we Wrocławiu, w Akademii Ruchu (ul.Ruska 47-48A). Warsztat przewidziany jest dla osób z kilkumiesięcznym doświadczeniem w tańcu orientalnym (np. 2-3 kursy choreograficzne bellydance w Akademii Ruchu). Warsztaty obejmować będą pracę rąk w tańcu orientalnym, naukę krótkiej choreografii, "layereing" - czyli łączenie różnych figur tańca brzucha, powtórzenie i uporządkowanie podstawowych figur.

Warsztat odbędzie się 20.02.2011 w godz.11.00 - 14.30 (pół godz. przerwy). Warsztat objęty karntetem MultiSport.

Zapraszamy

 

 

El traductor siempre ha vivido en el mundo de la imagen. Incluso en un encargo de un texto sin imagen, el traductor no traduce lenguas ni palabras a palo seco, como si fuera un programa de traducción automática, sino que lo que le diferencia de las máquinas es, precisamente, su capacidad para traducir imaginarios vehiculados por las imágenes mentales implícitas en el texto. Las imágenes *. Universidade de Vigo, Vigo (Galícia), Espanha. Ten adres pocztowy jest chroniony przed spamowaniem. Aby go zobaczyć, konieczne jest włączenie obsługi. Yuste Frías 258 Trab. Ling. Aplic., Campinas, n(50.2): 257-280, jul./dez. 2011 «mentales» son representaciones mentales que se elaboran gracias a la lectura de un texto y un escáner no «lee» un texto, simplemente «reconoce ópticamente los caracteres». Pero, además de las imágenes «mentales», cerca del texto, al lado del texto, junto al texto, en el texto y entre el texto están las imágenes materializadas en los paratextos icónicos que, conformando entidades iconotextuales, contribuyen también a crear determinados imaginarios. No se puede traducir ninguna unidad verbal si previamente no se ha leído e interpretado todas y cada una de las unidades icónicas que rodean, envuelven, acompañan, prolongan, introducen y presentan las unidades verbales tanto en papel (traducción publicitaria; traducción de cómics; traducción técnica; traducción de libros infantiles, libros ilustrados y libros de arte, etc.) como en pantalla (doblaje; subtitulado; localización de productos multimedia; traducción de libros electrónicos; traducción de sitios web; traducción de videojuegos; etc.). En el actual y digital mercado profesional de la traducción, asistimos a una proliferación sin precedentes de dichas imágenes «materiales» cada día más manipulables.

 

Traducción, interpretación y mediación: concep tuali zando térmi nos clave Desde mediados del siglo xx, y probablemente como resultado de los fenómenos de globalización que están teniendo lugar en nuestro planeta, la traducción y la interpretación han ganado un enorme auge en el mundo académico, llevando a la creación de una nueva disciplina, conocida como traductología, que se encarga de estudiar todos los procesos asociados a estas dos actividades (Hurtado Albir, 2001). Como ocurre en otras disciplinas, muchas han sido las definiciones que se han ofrecido a lo largo de los años para estas dos actividades. En rasgos generales, podemos definir la traducción como la actividad de comprender un texto en un idioma (texto origen) para después re-expresarlo en otro idioma diferente (texto meta) conservando el significado, el estilo y la función del texto origen (Hurtado Albir, 1988, 1996; Klaudy, 2003; Malmkjaer, 1997). Así, la interpretación sería la versión oral de la traducción, en la que el proceso traductológico tiene lugar entre discursos o textos orales en vez de textos escritos (Gile, 2009). Aunque ambas actividades son muy similares en su definición, difieren esencialmente en el contexto espacio-temporal en el que se desarrollan, el cual determina las diferentes habilidades necesarias para el desarrollo de cada actividad a nivel profesional. Basándonos en estas definiciones, las actividades de traducción e interpretación están íntimamente ligadas a lo que el Consejo de Europa recogió en el Marco Europeo de Referencia como actividades de mediación (Consejo de Europa, 2001). Según se explica en este documento, este nuevo concepto intenta englobar todas las actividades interlingüísticas en las que el estudiante se convertiría en un mediador entre las lenguas y las culturas de diferentes grupos de hablantes para permitir que entre ellos se establezca la comunicación que de otra forma no podría tener lugar. Igual que en el caso de la traducción y la interpretación, la mediación exige que el estudiante comprenda el mensaje en el idioma origen y que lo reproduzca en el idioma meta, respetando la función y el estilo originales, clarificando conceptos culturalmente opacos y negociando con los hablantes las intenciones y sentidos de cada intervención (Vázquez Mariño, 2012). Pese a que en el ámbito de la enseñanza de idiomas el término «mediación» goza ahora mismo de cierta popularidad, en este taller vamos a centrarnos en lo que identificaremos como los principios básicos de la traducción y de la interpretación (ver punto 3), puesto que estos nos permitirán adoptar un enfoque pedagógico más amplio que si nos ceñimos estrictamente a las actividades de mediación.

 

¿Por qué la traducción y la interpretación? Sin quitar mérito a los traductores e intérpretes profesionales ni al durísimo trabajo que realizan, parece conveniente desmitificar en cierta medida la visión que tenemos de estas dos actividades para que puedan encajar mejor en el contexto académico del aprendizaje de lenguas. Así, existen un buen número de razones a favor de su introducción en la enseñanza de idiomas extranjeros (Malmkjaer, 1997; Vermes, 2010; Cook, 2010), entre las que nos gustaría destacar las siguientes: Porque son actividades que ocurren en el día a día. En un mundo cada vez más globalizado, y por ello cada vez más multilingüe y multicultural, muchas son las 447 personas cuyos trabajos y relaciones personales dependen de su habilidad para mediar entre las lenguas y las culturas que conocen. Porque existe una alta probabilidad de que nuestros estudiantes, como personas bi- o multilingües, vayan a tener que actuar en algún momento de sus vidas como mediadores interlingüísticos entre hablantes hispanos y los hablantes de alguna de sus otras lenguas. Si el objetivo de los cursos de ELE es preparar a nuestros estudiantes para el uso que van a tener que hacer del español en la vida real, entonces parecería lógico reconsiderar el papel que deberán jugar las actividades de traducción y de interpretación en los programas de enseñanza de ELE, especialmente para el desarrollo de las destrezas de mediación en las que tanto énfasis ha puesto el Consejo de Europa. Porque, a diferencia de los cursos de formación de traductores e intérpretes, en el aula estas actividades no son un fin en sí mismas sino que se convierten en herramientas de aprendizaje para preparar al alumno ante posibles situaciones futuras en las que requiera de estas habilidades. Porque los alumnos, por sorprendente que nos pueda parecer, son los primeros defensores de las actividades de traducción e interpretación como parte de los cursos de idiomas. Carreres (2006), por ejemplo, incluyó la traducción en su asignatura de español en la Universidad de Cambridge y al final de curso realizó una encuesta a sus alumnos en la que el 100 % respondió que la traducción debería estar incluida en los programas de enseñanza de idiomas. Sánchez Cuadrado (2011) realizó un estudio similar con 200 estudiantes de hispánicas en la Universidad de Granada, y sus alumnos destacaron como principales ventajas de estas actividades, entre otras, el aprendizaje de vocabulario nuevo, la concienciación lingüística, la mejora de su gramática, una práctica diferente o el análisis contrastivo. Porque las actividades de traducción e interpretación motivan a los estudiantes. Estudios como los de Takimoto y Hashimoto (2010), Prieto Arranz (2002) y La Sala (2008) demuestran que estas actividades pueden mejorar mucho la motivación y el entusiasmo de los alumnos, sobre todo a niveles avanzados, cuando llevan ya años siguiendo cursos de enseñanza de idiomas y están extremadamente familiarizados con los ejercicios-tipo tradicionales.